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PRESENTACIÓN
 

A lo largo de su historia la Ciudad de México ha desarrollado complejas necesidades en materia de transporte, atenderlas desde una perspectiva de sustentabilidad exige considerar criterios urbanísticos, de infraestructura, sociales, económicos y ambientales.

Estas variables han determinado las estrategias que, desde una visión integral, están dando una orientación de sustentabilidad a los sistemas de transporte público y privado en el Distrito Federal. El objetivo es mejorar los sistemas en sí mismos, a través de una serie de instrumentos tecnológicos y de planeación que permitan optimizar su desempeño, pero también avanzar en la mejora de la calidad del aire, al tomar en cuenta que la mayoría de las emisiones contaminantes a la atmósfera provienen del sector transporte.

Para poner en marcha estas estrategias es que la Secretaría del Medio Ambiente del Gobierno del Distrito Federal, conjuntamente con otras instituciones, ha desarrollado proyectos y programas dirigidos a crear modelos innovadores que permitan a la Ciudad de México aspirar a un transporte sustentable en la Ciudad de México.

Características atmosféricas, contaminantes y calidad del aire

La cuenca de México se considera una unidad atmosférica. Situada a 2 mil 240 metros sobre el nivel del mar, la ciudad de México y su zona metropolitana disponen de un 23% menos de oxígeno comparadas con localidades costeras; esto afecta la eficiencia de los procesos de combustión y otros que requieren de este elemento para su óptima operación.

Por otra parte, los vientos dominantes se direccionan de noreste a suroeste, encontrándose con la cadena montañosa que cierra la cuenca por el sur; de tal forma que las corrientes aéreas se detienen en esa zona, junto con los contaminantes que arrastran o se forman en el trayecto. Además, persiste una condición anticiclónica de la micro atmósfera de la cuenca; esta característica provoca que los vientos sean muy débiles la mayor parte del tiempo y, por lo tanto, se presenta una ventilación pobre. Ambas características impiden una circulación óptima de los vientos, generando en la atmósfera condiciones para una alta concentración de gases contaminantes.

Aunque en los años recientes ha mejorado la calidad del aire, las condiciones atmosféricas de la cuenca de México y la complejidad de las necesidades de transporte en la Ciudad de México, ocasionan que la reducción de los contaminantes no tenga el ritmo deseado.
En la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), el ozono es el contaminante criterio de mayor preocupación, ya que con frecuencia rebasa los límites que establece la normatividad de salud ambiental vigente. Durante 2004 se rebasó el límite máximo permisible en seis de cada diez días (0.11 ppm en 1 hora), mientras que de enero a julio de 2005 se ha rebasado en siete de cada diez. No obstante, entre 1990 y 2004 las concentraciones máximas de ozono en la ZMVM presentan una tasa de decremento global del 42%.

Por su parte, las partículas menores a 10 micrómetros (PM10), el segundo contaminante criterio con niveles altos en la atmósfera de esta urbe, presentan una tasa de decremento global del 41% en sus concentraciones altas entre 1990 a 2004. Sin embargo, cuando se evalúa este contaminante con relación al límite anual permisible de protección a la salud (50 µg/m³), se observa que éste se excede desde 1990, lo que implica un riesgo a la exposición de este contaminante en largo plazo.

Las partículas menores a 2.5 micrómetros (PM2.5) registradas en el año 2004, muestran que sus niveles también son altos, dado que el límite anual propuesto en el anteproyecto de norma oficial mexicana (15 µg/m³), se rebasa en todas las estaciones de monitoreo.

En el caso del dióxido de azufre (SO2), a pesar de que sus concentraciones se han mantenido por debajo del límite permisible (0.13 ppm en 24 horas), desde el año 2000 se han registrado emisiones extraordinarias en el noroeste de la ZMVM de manera eventual.

Por su parte, el monóxido de carbono (CO) y el dióxido de nitrógeno (NO2), presentan una disminución consistente desde 1990, al registrarse tasas de decremento global del 67% y del 30%, respectivamente. En los últimos años, las excedencias a los niveles permisibles de estos contaminantes (11 ppm en 8 horas y 0.21 ppm en 1 hora, respectivamente) se han rebasado en muy contadas ocasiones.

En 2001, el doctor Mario Molina, premio nobel de química, recomendó al Gobierno de la Ciudad de México mejorar el transporte público como un requisito para atender el problema de la calidad del aire. Tal sugerencia quedó plasmada en una de las tareas del Programa para Mejorar la Calidad del Aire en el Valle de México (2002 – 2010 (Proaire), y en cada uno de los proyectos que en este portal se presentan.