Ocelote (Leopardus pardalis)
Marzo 2010

En una noche selvática dos ocelotes machos cruzan sus caminos, el más joven adopta una postura de temor ante el más grande y corpulento; repentinamente corre para tratar de alejarse pero es alcanzado, iniciándose un encuentro agresivo que incluye zarpazos, mordidas y gruñidos, el de mayor tamaño domina en todo momento. El encuentro termina fortuitamente cuando el más grande se retira, mientras que el joven espera unos instantes para correr en dirección contraria y desaparecer.

El ocelote pertenece al grupo de los felinos al igual que el jaguar, el león y los gatos, son animales territoriales y en su mayoría solitarios, excepto durante los meses de diciembre a febrero cuando los machos se aparean con varias hembras. Las hembras construyen su nido entre rocas, troncos o cuevas a partir de hojarasca y ramas secas, después de 70 a 85 días dan a luz a una camada de uno o dos cachorros que acompañaran a su madre hasta el año y medio o dos años de vida.

Se distribuyen principalmente en los planos costeros y serranías de la vertiente del Pacífico y Atlántico, desde Sonora hasta Tamaulipas y hacia el Sur, hasta el Istmo de Tehuantepec, Este de Chiapas y en la Península de Yucatán. Presenta una alta preferencia por los climas tropicales cálidos subhúmedos y regiones de baja altitud con una cobertura vegetal densa y abundante, como los bosques lluviosos o los tropicales caducifolios.

Son predominantemente nocturnos debido a la gran actividad que tienen sus presas durante la noche y oportunistas que se alimentan de una gran variedad de presas menores a 1 kg, pequeños mamíferos como los roedores, tlacuaches, coatis, conejos, osos hormigueros y temazates, constituyen el 50% de su dieta, que complementan con aves, peces, reptiles, anfibios e insectos.

Hasta la década de los 80’s fue cazado intensamente por su piel y colmillos, esta situación disminuyó gracias a la creación de leyes de protección de vida silvestre y a las nuevas tendencias en la industria del vestido. Actualmente es una especie que se encuentra en peligro de extinción por la pérdida y fragmentación de su hábitat, debido al desarrollo de las actividades agrícolas y ganaderas. Así mismo, la cacería furtiva sobre sus presas fomenta que este felino se aproxime a las granjas en busca de alimento, provocando que sea atacado por los humanos.

Culturalmente es parte de la cosmovisión de las civilizaciones prehispánicas mesoamericanas, siendo al igual que el jaguar y el puma, de los más importantes felinos simbólicos. Hoy en día, se considera que los líderes políticos y los curanderos de Chiapas tienen como animal compañero al jaguar, mientras que los individuos de menor rango a los ocelotes, conejos o tlacuaches.